Latinoamérica en Educación Superior.
LA ÉPOCA PREHISPÁNICA
Los mayas conocían la bóveda celeste, crearon un calendario más exacto que el gregoriano, poseían un sistema numérico que incluía el cero y una escritura parcialmente fonética. Cuzco se equiparaba a las grandes ciudades europeas del siglo XVI, no menos sutiles eran las creencias, la música y las costumbres guaraníes. La búsqueda de la tierra sin mal de los mbyá de Brasil, los ritos de nguillatún (rogativa anual en que toda la comunidad hace el balance del año transcurrido) o el mito de la creación del diálogo entre Chachao y Gualicho que lleva a juntarse en comunidades, los relatos épicos y las leyendas, dan cuenta de pautas culturales marcadamente igualitarias, y un sentido de solidaridad, que daba a los grupos humanos una fuerte cohesión social.
En el Imperio inca la educación era fuertemente estamental, las escuelas donde enseñaban los «amautas» —filósofos y sabios muy venerados— las letras, ciencias y artes estaban destinadas a los hombres de la alta nobleza y castas privilegiadas, las mujeres nobles recibían la educación de las «mamacunas». Los hijos de la gente común solo podían aprender los oficios de sus padres para luego servir al Estado, la educación para ellos tenía un marcado sentido práctico y productivo.
En América Latina, las universidades surgieron bajo los modelos de las Universidades españolas con características de la Universidad medieval en el siglo XVI, su papel era preservar la cultura de los colonizadores. La fundación de las universidades en Latinoamérica se realizaron inicialmente por Órdenes Religiosas Católicas. Así, es que en 1538, se funda por el Papa Pablo Ill, la primera universidad en Latinoamérica, la Universidad de Santo Domingo bajo el nombre de Universidad de Santo Tomás de Aquino. Posteriormente en 1551 se fundaron las universidades en Lima y en 1553 en México, por decretos del rey Carlos | de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico. Siendo estas tres las primeras universidades en América latina. La mayoría de las universidades que comenzaron fueron seminarios como parte de las misiones para el nuevo mundo. Fue durante los siglos XVII y XIX cuando este tipo de centros adquirió una importancia significativa para la formación de las élites de los procesos independentistas y de consolidación nacional.
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